En un primer plano presenta el rostro recio y viril, curtido por la intemperie y las miserias, de aquel milico fortinero que constituyó un aguerrido y celoso custodio de nuestras fronteras interiores, límite entre la civilización y el desierto. Con su mirada atenta y penetrante escudriña vigilante el horizonte de la amplia pampa que se extiende por delante; detras, haciendo marco a la imágen, está su fortín: una empalizada de palo a pique como cerco o muro perimetral; dentro del mismo, se destaca el mangrullo, puesto elevado para el centinela vigía, con la gallarda presencia de la Bandera Nacional flameando libre a todo viento; el rancho de adobe y paja, asiento de la Comandancia; todo ello a su vez enmarcado por un cielo celeste y diáfano en el que se divisa una bandada de pájaros y por delante de la empalizada la laguna o zanja para mayor seguridad. Dos círculos externos rodean a la representación descripta, uno, el interno, con los colores que identifican mundialmente al mutualismo, y, el otro, el externo, la designación propia, "FEDERACIÓN DE MUTUALIDADES DE LAS FUERZAS ARMADAS Y DE SEGURIDAD - FE.M.FA.SE." Con esta figura, que entendemos representa cabalmente el espíritu de nuestras Fuerzas Armadas y de Seguridad, queremos rendir reconocimiento y homenaje a aquellos abnegados soldados del Ejército de Línea y de la Guardia Nacional, que con gran espíritu de sacrificio pararon al malón y luego ganaron al desierto y a su hostil soledad, muchas leguas de fértiles tierras para entregarlas a la civilización. Hombres que todo lo dieron y nunca reclamaron para si. Asimismo, esta imagen representa a una época que es casi coincidente a la de creación de una de nuestras Mutuales, la Decana, la hoy denominada ASOCIACIÓN SOCORROS MUTUOS "FUERZAS ARMADAS", nacida ante la necesidad de dar cristiana sepultura a los caídos en la lucha, evitando que sus restos blanquearan al descampado, acaso confundidos con osamentas del ganado, en la inmensidad del desierto.